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Santa Sede

Ratzinger

OBJETIVO GENERAL

Dinamizar el proceso de discipulado misionero en la Diócesis, en comunión y a ejemplo de María, atendiendo prioritariamente la vida familiar, la formación de agentes y la renovación de las parroquias, para transformar nuestra realidad según los valores del Reino.

Explicación:

Dinamizar: Palabra de raíz griega dynamis = fuerza, que nos indica imprimir fuerza, intensificar la acción. En la evangelización, por consiguiente, significa intensificar la acción pastoral desde lo que ya existe.
El Proceso: Un proceso hace referencia a una serie de fases de un fenómeno o realidad orientado por una finalidad. El proceso de este III Plan está concatenado con los dos anteriores Planes Diocesanos de Pastoral.
Discipulado: El discípulo es la persona que habiendo escuchado la llamada de Jesús ha decidido seguirlo y, una vez que ha tenido un encuentro con Él, lo acepta, lo conoce, lo celebra con alegría y lo sigue, hasta configurarse con Él, imitando su vida y asumiendo su destino.
Misionero: El discípulo recibe de su Maestro Jesús el envío, puesto que para esto fue llamado y es enviado a evangelizar a todas las personas haciendo realidad su deseo: Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos (Mateo 28, 19-20).
Diócesis: La Diócesis es al porción del Pueblo de Dios cuyo cuidado pastoral se encomienda al obispo con la cooperación del presbiterio, de manera que, unida a su pastor y congregada por él, en el Espíritu Santo, mediante el Evangelio y la Eucaristía, constituya una Iglesia particular, en la cual verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de Cristo una, santa, católica y apostólica (CIC 364).
En Comunión: La comunión expresa la unión común de los cristianos, fundamentada en la comunión de las tres divinas Personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Los cristianos somos llamado a construir la Iglesia como casa y escuela de comunión.
A ejemplo de María: María, la Madre de Jesús, es el modelo a seguir, vivió en comunión con Dios y con los demás y fue la primera discípula misionera de Jesucristo. Vivió la perfecta peregrinación de la fe, primero como madre de Cristo y luego como madre de los discípulos. En el misterio de su Asunción, para nosotros es motivo de esperanza ya que nos indica la plenitud a la estamos llamados a participar en Cristo.
La Renovación de
las Parroquias:
La Parroquia es una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del Obispo diocesano, se encomienda a un párroco, como su pastor propio (CIC 515). Se busca su renovación desde la escucha de la Palabra y teniendo como centro la Eucaristía, fortaleciendo el Consejo Pastoral Parroquial, los sectores y las Pequeñas Comunidades y potenciando el proceso de discípulos misioneros en los fieles. Es la prioridad pastoral que concretiza la misión de la Iglesia.
La Vida Familiar: La Familia es la Iglesia doméstica, el primer espacio donde se recibe y se alimenta la fe. Como prioridad pastoral nuestra Iglesia la atenderá para que vivamos su identidad y cumpla su misión en la promoción y defensa de la vida.
Adolescentes y Jóvenes:
Como integrantes de la Familia, los jóvenes y adolescentes serán prioridad pastoral porque representan y son la esperanza de nuestras comunidades.
Con su dinamismo están llamados a construir desde la civilización del amor la transformación del mundo como verdaderos discípulos misioneros de Jesucristo.
Formación de Agentes: La formación de los agentes de pastoral, los presbíteros, los religiosos, religiosas y laicos, es una prioridad pastoral ya que los retos de la evangelización exigen de ellos una formación sólida y permanente, a ejemplo de la formación que Jesús hizo con sus discípulos, para que su servicio sea de calidad y de calidez.
Transformar
nuestra realidad:
Una de las finalidades de los Procesos de Planificación Pastoral es transformar la realidad, social y eclesial, según el Plan de Dios y de esta manera construir una sociedad y una Iglesia enviada a difundir en el mundo la caridad de Cristo, para que los pueblos tengan vida y la tengan en abundancia (Jn 10, 10).
Según los valores
del Reino
El Reino de Dios que Jesús inauguró con su presencia en nuestro mundo, ya está aquí, pero llegará a la plenitud cuando Él regrese al final de los tiempos. Los valores con los que queremos transformar nuestra realidad serán, entre otros: justicia, paz y gozo (cfr Rm 14, 17) en el Espíritu de Jesús.
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