SIERVO DE DIOS

JOSÉ  DE  JESÚS LÓPEZ Y GONZÁLEZ

 

III OBISPO DE AGUASCALIENTES

 

 

 

Nació en el Cotón, un pequeño rancho que está cerca de Sandovales,  el 16 de octubre de 1872. Cinco días más tarde fue bautizado. Sus padres fueron Apolonio López Vázquez y Pilar González Medina.

Cuando tenía tres años de edad  queda huérfano de padre y su madre le brindó lo mejor que pudo, tanto a él como a sus cuatro hermanas.

 

A los seis años  manifestó su deseo de ser sacerdote diciéndole a su mamá un día en Misa: Mamá, yo quiero ser de los que cantan abajo para que me respondan de arriba, pues se fijó que el coro respondía de arriba a lo que el sacerdote  iniciaba desde el altar.

 

El 30 de noviembre de 1897 fue consagrado sacerdote en Guadalajara por manos del Sr. Arzobispo D. Pedro Loza y Pardavé.

 

Desde el principio hasta el fin de su vida sacerdotal, ejerció su ministerio en Aguascalientes, comenzando como vicario cooperador de la parroquia de Jesús María y continuando en el desempeño de varios cargos en la sagrada mitra.

 

Fue nombrado obispo  auxiliar el 1 de julio en 1927 por el Papa Pío XII y consagrado el 30 de marzo de l928 en San Antonio Texas. Al Morir el segundo obispo Excmo. Sr Dn. Ignacio Valdespino y Díaz,  fue obispo titular, y gobernó hasta 1950.

 

Fundó varias obras con el fin de dar respuesta a las varias necesidades que había en la diócesis; sólo por mencionar algunas están la liga de recíprocos auxilios entre el seminario y los fieles, el orfanatorio Nazaret, la escuela de música Sacra, el colegio Portugal y la Congregación Religiosa de Hermanas Maestras Católicas del Sagrado Corazón de Jesús, para  responder a la necesidad de educar integralmente a la niñez, dando una atención especial a la educación en la fe.

 

Ordenó 76  sacerdotes. Escribió 16 cartas  pastorales y 429 circulares.

 

Fue de un corazón grande y bondadoso, estuvo siempre atento a las necesidades de sus fieles, siendo sus mayores preocupaciones la santidad de sus sacerdotes, la formación de sus seminaristas y como ya se dijo anteriormente la educación cristiana, principalmente de los más pobres.

 

Fue creativo en toda su acción pastoral, gobernó su diócesis con sabiduría y prudencia; afrontó las situaciones difíciles con fortaleza, fe y esperanza; supo mantener la unidad de los sacerdotes y logró conquistar el respeto y amor de los fieles; se distinguió por su amor a la Eucaristía, al Sagrado Corazón y a la Santísima Virgen María.

 

A su muerte el 11 de noviembre de 1950 se dijo de él: “Si el Sr. López tuvo algún pecado, sin duda fue el de haberse hecho amar tanto”.

 

Todo el pueblo lloró su ausencia considerando que un hambre de Dios había dejado esta tierra, y alimentó la  idea de que un día la Santa Iglesia lo contara en el número de los santos. Sus restos se encuentran en  la Santa Iglesia Catedral, en la parte posterior del altar mayor y  sus reliquias en la casa donde vivió ubicada en Abasolo 115, Barrio de el Encino.

 

Se abrió el proceso de canonización el  5 de noviembre de 1996 y se terminó la fase diocesana el  23  de diciembre de 1997.  Actualmente se encuentra el proceso en la fase romana, concluida la Positio. Y nos seguimos encomendando a su intercesión para que Dios siga confirmando su santidad y lo tengamos como un modelo  en el camino de la vida, en el llamado que todos tenemos a ser santos.

 

 

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