LAS PEQUEÑAS COMUNIDADES

 

 

Siguiendo a nuestros Pastores queremos decididamente, promover, orientar y acompañar las pequeñas comunidades (IPDP 329)

 

 

 

NOTA ACLARATORIA

 

 

La opción por las Pequeñas Comunidades en nuestro proceso de pastoral exigió desde el inicio un acompañamiento, tanto con agentes como con reflexiones y doctrina para poder darles proyección y su planteamiento fuera claro para todos.

De esta exigencia se han elaborado una serie de documentos desde La Vicaría de Pastoral y algunos trabajados con el presbiterio; los cuales hemos recopilado y ordenado para presentarlos en un solo apartado.

Son documentos pensados para nuestro proceso con toda la riqueza y la limitación que esto significa.

 

 

1. JUSTIFICACIÓN DE LAS PEQUEÑAS COMUNIDADES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


...algunas preguntas para empezar...

Puntos de interés especial:

¿Por qué las pequeñas comunidades como fuente inspiradora de la acción pastoral, no hay otra alternativa, estamos equivocados?

¿quién dijo que la comunidad es esencial para ser persona?, ¿no es un añadido cultural eso de necesitar la comunidad?

¿no es posible evadir la comunidad para desarrollarse como persona?

En todo caso, ¿a quién le toca construir la comunidad?

¿No es posible esperar que otra instancia social cree la comunidad y la iglesia se una a esas comunidades en vez de crear las suyas propias?

Si la comunidad es consustancial al ser humano, ¿porqué no surge espontáneamente?

¿es cierto que la salvación se nos da en comunidad?

Si en nuestra Diócesis no tenemos experiencia de procesos comunitarios, ¿será ocioso dedicar tiempo a discernir que tipo de comunidad queremos y como mantendremos el proceso?

¿qué es lo que se necesita para crear comunidad?

¿no es muy atrevido pensar que de la creación comunidades depende la vida de la Iglesia?

Si la Iglesia aún existe, ¿no será más por la acción del Espíritu y no tanto por los procesos comunitarios?

¿da lo mismo cualquier tipo de comunidad para los fines pastorales que nos proponemos?

¿habrá que correr desesperadamente por crear esas comunidades o respetar los ritmos propios que exige el proceso?

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


2. DESCRIPCIÓN DE LAS PEQUEÑAS COMUNIDADES

 

Es un grupo local o ambiental, más o menos homogéneo, de cristianos católicos, con tal número de miembros que permita el conocimiento y el trato fraterno entre ellos y ellas (cfr. Hech 2,42-47; 4, 32-35; DM XV, 10), por medio de reuniones periódicas frecuentes, dedicadas a escuchar y anunciar la Palabra de Dios confrontando el Evangelio con la realidad personal, familiar y social. Las Pequeñas Comunidades buscan su alimento en la Palabra de Dios; permanecen firmemente unidas a la Iglesia local, en comunión sincera con sus pastores; escuchando el Evangelio que les es anunciado y siendo destinatarias privilegiadas de la Evangelización, las Pequeñas Comunidades mismas se convierten rápidamente en anunciadoras del Evangelio (EN 58). Considerando que la Parroquia se ha de estructurar como Comunidad de Comunidades y Movimientos, las Pequeñas Comunidades son el primero y fundamental núcleo eclesial, célula viva de la vida parroquial y clave de toda renovación de la parroquia (EA 41, DSD 61).

Cuando las Pequeñas Comunidades van madurando en su experiencia de fe, esperanza y caridad, promueven auténticas relaciones interpersonales en solidaridad social, dan un claro testimonio evangélico dentro de nuestra sociedad egoísta y consumista, expresando el amor preferente de la Iglesia por el pueblo sencillo; ofrecen un valioso punto de partida en la construcción de una nueva sociedad y posibilitan la participación de transformar el mundo por medio del Evangelio (DP 640-643; I PDP 328; II PDP 168 y 449). Cada Pequeña Comunidad tiene un Animador (a) laico, que no es “jefe” sino servidor de la vida cristiana de su comunidad.

 

 

3. FINES QUE SE PERSIGUEN

 

 

• Un inicio de experiencia de vida en común.

• Un cambio de actitudes individualistas a comunitarias.

• Una experiencia de oración y celebración que vaya respondiendo a las necesidades de las personas que participan y que sean expresión de su religiosidad y relación con Dios.

• Un fortalecimiento de la mística, en el sentido de ir adquiriendo la conciencia y la certeza de creer en sus posibilidades y capacidades, como persona y como grupo.

• Una capacitación y seguridad para lanzarse a la misión y a la construcción del Reino.

• Adquirir mayor práctica y asimilación del método ver-juzgar-actuar.

 

 

 

 

4. NUESTRO PERFIL DE PEQUEÑAS COMUNIDADES

 

30 de Septiembre de 2004

 

PERFILANDO NUESTRAS PEQUEÑAS COMUNIDADES

SÍNTESIS

 

Cinco rasgos de las pequeñas comunidades presentadas

por los decanatos de la diócesis

 

  1. Escucha, celebra y anuncia la Palabra de Dios:     12    
  2. Vive en comunión con la Iglesia local y sus pastores:     9
  3. Grupo Homogéneo:     8      
  4. Se fomentan las relaciones fraternas y solidarias con la comunidad:    8        
  5. Confronta el Evangelio con realidad personal, familiar y social:     6
  6. En un proceso constante de maduración en la vida cristiana:     3
  7. Que se alimenta de la Eucaristía:      3
  8. Una célula viva de la parroquia:     3
  9. Con experiencia de fe, esperanza y caridad:     3           
  10. Animador, no jefe sino servidor:     2
  11. Estructurada en las tres tareas fundamentales:      2
  12. Evangelizada, consciente y comprometida:     1  
  13. Donde se viven los valores Evangélicos:     1
  14. Con objetivos comunes y sentido de Iglesia:     1
  15. Testimonio Evangélico:     1
  16. Que los movimientos y asociaciones lleven este mismo camino:     1
  17. Capacitación permanente:     1
  18. De creyentes bautizados pero no evangelizados:     1
  19. Grupo ambiental:     1
  20. Que se reúnen con frecuencia:  1

 

 

5. PASOS PARA CREAR LAS PEQUEÑAS COMUNIDADES

 

 

Para la creación de las Pequeñas Comunidades se sugieren los siguientes pasos:

 

a) Conversión

Para comenzar esta tarea es necesario un espíritu de conversión pastoral a una iglesia de comunión de comunidades. Esto exige dejar el aislamiento, el individualismo y los intereses personales para sumarse a la gran tarea de construir la comunidad en el espíritu del Reino. Por lo tanto, quien impulse esta tarea deberá entrar en la dinámica de una conversión efectivamente pastoral.

 

b) Convocación

La convocación pude seguir formas y métodos variadísimos como pueden ser una misión sobre el sentido comunitario de la vida cristiana haciendo la invitación desde los sectores (parroquia urbana), desde cada ranchería o caserío (parroquia rural).

Puede también iniciarse la Pequeña Comunidad siguiendo un trabajo de sectorización, puede aprovecharse también un retiro o unos ejercicios de cuaresma o una misión parroquial, celebración mensual de la eucaristía, de cualquier otro medio en donde se haga ver a los participantes y se les convenza de que la Iglesia nace del misterio de la Trinidad y de que como tal una comunidad como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; o de que la Iglesia primitiva vivía de la enseñanza de los Apóstoles (Fe), acudían a la fracción del pan (culto-esperanza) y compartían cuánto tenían (caridad).

 

c) Formación de animadores

Los documentos de Medellín dicen enfáticamente: La detección y formación de líderes deberá ser objeto preferente de la preocupación de párrocos y obispos… esto con vistas a la existencia de la Pequeña Comunidad.

Estas dos tareas detectar y formar líderes en la práctica es fundamental porque será la garantía real de que los laicos ocupen su lugar en la iglesia parroquial, de que la acción pastoral se diversifique así como de que nazcan diversos ministerios laicales. Esta formación se va dando en un proceso lento pero firme desde la acción y la reflexión que irá comprometiendo a cada persona, le irá enriqueciendo, le irá dando desarrollo y madurez en lo humano y en lo cristiano de esta forma.

 

d) Reunión periódica

Elemento indispensable en el desarrollo de la Pequeña Comunidad es la reunión periódica y permanente (semanal, quincenal) para que siguiendo el método ver, juzgar, actuar, evaluar y celebrar vaya adquiriendo la capacidad de descubrir la voluntad de Dios iluminando su vida personal y comunitaria con la Palabra de Dios.

 

e) Contenidos de la formación de grupos

Para asegurar la perseverancia y el crecimiento en los grupos, es necesaria una formación integral, que responda a las necesidades propias del grupo y al proyecto diocesano. Los contenidos se dialogan y profundizan por medio de fichas y en ocasiones en cursos, seminarios talleres, lecturas…

 

f) Articulación

Cuando hablamos de que la parroquia es una  comunidad de comunidades entendemos que no se trata de tener un conjunto (grande o pequeño) de grupos sin relación de unos con otros. Se entiende que estarán articulados sobre todo para la consecución de objetivos comunes inspirados en el proceso diocesano.

 

Orientaciones sobre cómo formar, sostener y acompañar un grupo

 

 

a) Inicio

Las Pequeñas Comunidades y quienes viven esta experiencia, normalmente parten del supuesto que las personas se reúnen "automáticamente", van tratando de vivir la fraternidad en sus grupos, en sus familias y en sus ambientes. Sin embargo, esto no es siempre así, tan "automáticamente", como pensar que la gente sabe y está acostumbrada a vivir en común, a tomar decisiones conjuntas, a compartir, a participar en las reuniones, a respetar la palabra, a escuchar a otra persona, a preocuparse por el hermano...

Este sería el objetivo de esta primera parte: presentar temas que ayuden a reflexionar y conocer cómo puede ser una forma de comenzar un grupo y colaborar en la difícil tarea de vivir y compartir la vida para construir la fraternidad al estilo de Jesús.

 

 

b) Buscando raíces e identidades

Es importante saber cuáles son nuestras raíces para identificarnos. Esta segunda parte del proceso incluiría en un primer momento temas que nos llevaran a conocer las raíces del grupo, de la parroquia, así, quedando claro el "de dónde venimos".

 

En un segundo momento se buscaría dar rostro al grupo identificándolo como una Pequeña Comunidad con sus particularidades propias, quedando claro el "quienes somos".

 

6. FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN HACIA LAS PEQUEÑAS COMUNIDADES

 

 

a) Niveles de aprendizaje

 

Nadie pone en duda la urgencia de una formación y capacitación en los diferentes niveles de iglesia y en los diferentes agentes de pastoral.

 

En este proceso de formación y capacitación en las pequeñas comunidades, vemos tres niveles de aprendizaje, instancias por las que se pasa de lo teórico a lo práctico.

 

- El nivel de la aprehensión de principios (cabeza), que todas podemos tener, que hemos venido adquiriendo en el seminario, en retiros, en pláticas, en procesos de conocimientos en sí, hemos venido instruyendo la cabeza, nuestro intelecto, aun en este nivel hacen falta teorías frescas, nuevas.

 

- El nivel de convicciones (corazón), si estos principios teóricos no se toman convicciones, tendrán poca oportunidad de ser operativos, en este sentido no basta "el saber", hay que bajar de la cabeza al corazón.

Quizás tenemos "muchos" conocimientos y pocas convicciones, o las convicciones no están conectadas con los conocimientos.

 

- El nivel de las habilidades (manos), que son las mediaciones necesarias para que los principios, asumidos con convicción, se tomen realidad.

 

Lo que deseamos en un futuro próximo, es que todos los agentes de pastoral nos veamos involucrados en un mismo proceso diocesano de pastoral, y que la formación y capacitación toque estos tres niveles para que realmente nuestra teoría se encuentre con la práctica y la práctica se haga reflexión.

 

Hemos pensado diferenciar las capacitación fundamentalmente en momentos: Un momento con los presbíteros y otro con laicos principalmente aquellos que integran los consejos de pastoral parroquial, y además ofrecer a la vez algunas pistas de formación en las pequeñas comunidades, sabiendo de ante mano que aún en la formación no hay respuestas definidas, ni agotadas.

 

b) Presbíteros

 

La formación y capacitación a los presbíteros, en la práctica significa proporcionarles una profundización en la teología de la Iglesia, en la concepción de lo que es el misterio de la salvación, en el cuestionamiento de la realidad y de las respuestas pastorales que la iglesia ha dado al momento actual, ilustrarlos en cuanto al significado teológico, socio-psicológico y pastoral de las pequeñas comunidades.

 

Preparar las mentalidades es un paso inicial indispensable. Realmente, muchos necesitamos un "volver a las fuentes" en el modo de pensar y obrar, para que podamos adaptar las categorías mentales y nuestras aptitudes pastorales, a la realidad de los signos de los tiempos y a las exigencias del misterio de la Iglesia.

 

c) laicos (as)

 

También los laicos deben ser preparados para una nueva pastoral, ya que toda la comunidad eclesial es el sujeto de la acción pastoral. Aplicar una fórmula milagrosa (si existiera) para la formación y creación de las pequeñas comunidades sería lo más cómodo. Sin embargo construir la Iglesia de Cristo exige una actitud madura de quien vive los problemas, se compromete con el Evangelio y busca soluciones adecuadas, a través de estudios y experiencias válidas

 

d) Religiosos(as)

 

Los religiosos en la vida de la Iglesia son una gran riqueza por el carisma a que han sido llamados, por eso es necesario que estén integrados en la pastoral orgánica de una Diócesis. Su experiencia y riqueza desde nuestro proyecto significa que deben aportarlas para la creación y promoción de las pequeñas comunidades. Esto exige la búsqueda conjunta con la Diócesis de caminos, momentos y modos para poder lograrlo.

 

 

7. METODOLOGÍA DE LAS REUNIONES

 

 

La metodología que se presenta está inspirada en la manera de proceder y actuar de Jesús que vemos en los evangelios, es decir, tratando de que la persona sea sujeto activo y consciente de su actuar y de su historia.

 

1. Comenzar con un hecho de la realidad, que puede ser a partir de una dinámica, un hecho real, un dibujo o fotografía, un comentario... Tratar de VER qué sucede y analizar las causas que lo generan.

 

2. Leer algún texto de la Biblia que ayude a ILUMINAR el análisis de ese hecho, que nos ayude a comprender actitudes o cambiar nuestros comportamientos, hábitos y costumbres. Es decir, JUZGARLO con la ayuda de la Palabra de Dios.

 

3. Terminar con una oración o CELEBRACIÓN, que puede ser a partir del mismo texto bíblico, oraciones preparadas o espontáneas, cantos, símbolos... En esto nuestro pueblo es muy rico e imaginativo.

 

En la celebración se debe tratar de "amarrar" el compromiso que haya surgido de cada reflexión, para ACTUAR al estilo de Jesús.

 

 

 

8. MATERIALES DIDÁCTICOS PARA LAS REUNIONES

(PROPUESTA DE MATERIALES)

 

Hay abundantes materias de iglesias locales que han venido caminando por esta experiencia de iglesia comunidad, los materiales de formación generalmente tienen una línea conductora y un método muy semejante, en donde se cuida un proceso de nacimiento, crecimiento, maduración.

Aquí proponemos el proceso y las líneas que se deben cuidar en un proceso de formación, ofreceremos alguna bibliografía básica de folletos, o manuales de formación. Tengamos en cuenta que siempre hemos de ser creativos para recrear los métodos y materiales de acuerdo a nuestro contexto propio.

 

BEASCOECHEA E. – CARASCHEO R. – PEÑA J., Colección de 4 folletos del Cerro del Judío, CEBs, México, DF. 1997.