“La
Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia”
PROPUESTAS PARA VIVIR EL "AÑO
DE LA EUCARISTÍA”
La
Santa Sede publicó un documento en
respuesta a una petición explícita del Papa Juan Pablo II, con «sugerencias y
propuestas» para vivir el «Año de la Eucaristía», inaugurado durante la Misa de Clausura del XLVIII
Congreso Eucarístico Internacional. El texto, de 35 páginas, recuerda que «para el desarrollo de este año, el Santo
Padre ha dejado la iniciativa a las Iglesias particulares»; no obstante, ha
pedido ofrecer estas sugerencias útiles para los pastores y agentes de
pastoral, llamados a brindar su contribución.
«Año de la Eucaristía: Sugerencias y propuestas», redactado
por la
Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los
Sacramentos, cuyo prefecto es el Cardenal nigeriano Francis Arinze.
El texto ofrece sugerencias para el año eucarístico a las
conferencias de obispos, diócesis, parroquias, santuarios, monasterios,
comunidades religiosas, Seminarios, casas de formación, asociaciones y
movimientos católicos.
A las Conferencias Episcopales
El texto les pide preparar subsidios en los que se afronten
los problemas doctrinales o pastorales más sentidos en sus países. En
particular, señala los siguientes: «Falta de sacerdotes, debilitación en los
sacerdotes respecto a la importancia de la Misa cotidiana, descuido de la Misa dominical, abandono del
culto eucarístico».
Las Conferencias deben considerar, además, según el
documento, «la calidad de las transmisiones televisivas y radiofónicas de la Celebración
Eucarística»; pero advierte que hay que «favorecer
adoraciones en la iglesia, evitando que los fieles se contenten con seguir la
adoración transmitida por televisión».
Sugiere, además, promover iniciativas de apertura y clausura
del año eucarístico, reflexionar sobre la Eucaristía en universidades o institutos y
Seminarios, y promover Congresos Eucarísticos Nacionales.
A las diócesis del mundo
En segundo lugar, el texto se dirige a las diócesis, para
pedirles que presten atención a celebrar de manera adecuada «la apertura y
clausura oficial del ‘Año de la Eucaristía’»; a valorar la «Misa estacional»
presidida por el Obispo como signo de comunión eucarística de la Iglesia particular, y a
promover el conocimiento de santos y santas que se han distinguido por el amor
a la Eucaristía.
Otra de las tareas que el documento vaticano encomienda a
las diócesis, es la de dar a conocer «el patrimonio de arte diocesano con
referencia eucarística; incrementar la adoración perpetua del Santísimo
Sacramento; imprimir un carácter eucarístico a la Jornada Mundial de
la Juventud,
en particular en torno al Domingo de Ramos (que es cuando se celebra a nivel
diocesano)».
Por último, les pide «crear secciones de interés
eucarístico en los semanarios, revistas diocesanas, sitios en Internet,
emisoras de radio y de televisión locales».
A las comunidades parroquiales
En tercer lugar, el texto ofrece orientaciones a las
parroquias, a las que califica de «comunidad eucarística».
Entre otras cosas, pide reordenar –si es necesario– los lugares de celebración («altar, ambón,
presbiterio») o en los que se conserva la Eucaristía («sagrario, capilla de la adoración»);
dotarse de «libros litúrgicos», atender la belleza de los signos («ornamentos,
cálices», etcétera).
A las parroquias se les pide particular atención en el
«canto litúrgico», siguiendo las últimas indicaciones dadas por Su Santidad
Juan Pablo II; aplicar y conocer la normativa litúrgica emanada por el Papa y la Santa Sede; enseñar a
«estar en la iglesia» con recogimiento; promover la adoración eucarística y
otras prácticas de oración ante el Sacramento; verificar la regularidad y
dignidad con que se lleva la
Comunión a los enfermos.
A los santuarios y comunidades religiosas
Se dirige luego a los santuarios para sugerirles que
favorezcan la participación en la
Misa, «valorando el canto gregoriano, al menos en las
melodías más fáciles»; que ayuden a las personas a rezar ante el Santísimo
Sacramento con recogimiento; y que ofrezcan la posibilidad de que los peregrinos
se acerquen al Sacramento de la Reconciliación.
A los monasterios y comunidades religiosas les sugiere
programar momentos de reflexión y de evaluación sobre la calidad de la Celebración
Eucarística en comunidad; redescubrir en la vida y escritos
de sus fundadores la manera de vivir la piedad eucarística, examinarse sobre el
testimonio eucarístico que los consagrados dan en parroquias, hospitales,
escuelas, cárceles, etcétera.
Por lo que se refiere a los Seminarios y casas de
formación, el documento vaticano, los alienta a cultivar «el lazo entre
formación teológica y experiencia espiritual del Misterio eucarístico»; a
prestar atención en «la participación interior y exterior en la celebración de la Misa»; a conocer «la teología
litúrgica» y el «rito de la Misa»;
a alcanzar una familiaridad con «el latín y el canto gregoriano»; y a
incrementar «la adoración eucarística».
Por último, el texto se dirige a «las asociaciones,
movimientos, confraternidades» para explicarles que el «Año de la Eucaristía» «es
un llamado a reflexionar, verificar, interiorizar, y eventualmente actualizar
sus estatutos tradicionales». Además, añade, «es un estímulo para dedicar más
tiempo a la adoración eucarística, involucrando también a otras personas en una
especie de ‘apostolado eucarístico’. Es una invitación a conjugar oración y
compromiso de caridad», concluye.
“Pistas” de la Santa Sede
a las parroquias para vivir el Año Eucarístico
Los consejos a las parroquias constituye uno de los
apartados más amplios del documento publicado por la Santa Sede, con el
título: «Año de la
Eucaristía: sugerencias y propuestas».
El texto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los
Sacramentos las invita, ante todo, a «acoger la invitación del Santo Padre a
hacer todo lo posible, durante este año, para dar a la Eucaristía
dominical el puesto central que le corresponde en la parroquia, adecuadamente
llamada ‘comunidad eucarística’».
Presentamos algunas de las
«pistas» dadas a las parroquias, además de las ya mencionadas:
• Incremento o constitución del grupo litúrgico parroquial. Atención a los
ministros instituidos y a los ministros extraordinarios de la Santa Comunión,
de los acólitos, de la Schola cantorum,
etcétera.
• Dedicar particular atención al canto litúrgico, teniendo en cuenta
indicaciones ofrecidas en el reciente Quirógrafo de Juan Pablo II sobre la
música sacra.
• Programar en periodos del año tiempo Pascual- Cuaresma, encuentros formativos
específicos sobre la
Eucaristía en la vida de la Iglesia y del cristiano;
ocasión particularmente propicia para adultos y muchachos es el tiempo de preparación
a la Primera
Comunión.
• Retomar y dar a conocer la
Institutio generalis
del Misal Romano y los Praenotanda del Leccionario de
la Misa; el De
sacra communione et de cultu
mysterii eucharistici extra
Missam; la reciente encíclica Ecclesia
de Eucharistia y la instrucción que la siguió, Redemptionis Sacramentum.
• Educar en la manera en que se está en la iglesia: en qué es lo que hay que
hacer cuando se entra en la iglesia; genuflexión o reverencia profunda ante el
Santísimo Sacramento; clima de recogimiento, indicaciones para ayudar a la
participación interior durante la
Misa, especialmente en ciertos momentos (tiempos de silencio,
oración personal después de la Comunión) y para educar en la participación
exterior (la manera de aclamar o pronunciar comunitariamente las partes
comunes). Para la
Comunión bajo las dos especies hay que atenerse a las
disposiciones vigentes.
• Celebrar convenientemente el aniversario de la consagración de la propia
iglesia.
• Redescubrir la «propia» iglesia parroquial, conociendo el sentido de lo que
se ve habitualmente en ella: Lectura guiada del altar, del ambón, tabernáculo,
iconografía, vidrieras, portal, etcétera. Lo visible de la iglesia favorece la
contemplación de lo Invisible.
• Promover, ofreciendo también modalidades prácticas, el culto eucarístico y la
oración personal y comunitaria ante el Santísimo: Visita, adoración del
Santísimo y bendición eucarística, Cuarenta Horas, procesiones eucarísticas.
Valorar de manera conveniente, tras la
Misa en la Cena
del Señor del Jueves Santo, el momento de adoración eucarística.
• Proponer en circunstancias particulares iniciativas específicas (adoraciones
nocturnas).
• Verificar la regularidad y la dignidad de la manera en que se lleva la Comunión a los
enfermos.
• Dar a
conocer la enseñanza de la
Iglesia sobre el viático.
• Acompañar la vida espiritual de quien, encontrándose en situaciones
irregulares y participando en la
Santa Misa, no puede recibir la Comunión
eucarística.
En nuestra Diócesis, además de lo anterior y, tomando en
cuenta que a cada Iglesia particular se
le ha dejado la iniciativa para su celebración, se propone, sin agotar su
creatividad, lo siguiente:
- Erección
de una parroquia o templo con
advocación eucarística (Jesús Sacramentado).
- Erigir capillas
eucarísticas en las parroquia foráneas, aquellas en las que en la cabecera parroquial cuenten con más de
dos templos, (Ejemplo, Calvillo, Pabellón, Rincón de Romos, Encarnación de
Díaz, etc.), y en la
Ciudad Episcopal, aquellas que se puedan establecer como
tales.
- Promover
la Adoración
perpetua en las parroquias y capellanías. Así como la Adoración Nocturna.
- Que en
todas las fiestas patronales se le de tinte eucarístico.
- Colocar
carteles, mantas u otros motivos
que ayuden a los fieles a vivir este año de la Eucaristía.
- Organizar y celebrar un día eucarístico para los
adultos en plenitud, un día para los jóvenes, un día para los niños, un
día para los (as) religiosos (as), para los catequistas, para los
sacerdotes, etc. Este día podrá ser organizado por las Comisiones
Diocesanas respectivas.
- Revalorar
la celebración del Domingo.
- Celebrar
el VI Congreso Eucarístico
Diocesano.
- Reforzar
las visitas a los enfermos.
- Potenciar
las obras de caridad en las parroquias.
Se deposita en sus manos estas propuestas esperando
que este año lo vivamos con intensidad eucarística y así la Eucaristía sea
para todos: “Fuente y cumbre de nuestra vida cristiana”.
“Señor, quédate con nosotros”
(Cf. Lc 24,29)
Fraternalmente.
Pbro. Manuel Aranda Soto
Aguascalientes,
de la Asunción, Enero de 2005
“Año de la Eucaristía”.